Velvet

Tensión sexual no resuelta, la asignatura pendiente de las series españolas

La tensión sexual no resuelta en una serie de ficción implica a dos personajes extremadamente guapos o con personalidades muy marcadas que se atraen y se quieren sin límites, pero cuya relación es totalmente imposible, ya sea por temas familiares, culturales, políticos, de costumbres, etc.

Las tramas que abordan el tema de la tensión sexual son constantes “quiero pero no puedo” de sus personajes que luchan por cumplir sus deseos a pesar de los continuos obstáculos que se les presentan.

Algunas series como Castle cumplen, satisfactoriamente, con el objetivo de la tensión sexual no resuelta: tener a los espectadores pegados al televisor hasta que, por fin, en la cuarta temporada, comienza su relación de amor. También podemos destacar otras series como The following, en las que la tensión sexual entre sus personajes, forma parte de la premisa principal de la historia.

Sin embargo, en las series españolas, la tensión sexual no resuelta es una asignatura pendiente, y es que, aunque todas las series tienen tramas de este tipo, no se resuelven de una forma adecuada, ya que a menudo solo sirve para distraer al espectador de la premisa principal.

Analizamos, por ejemplo, series actuales como Velvet, en la que los protagonistas, Alberto y Ana, de clases sociales opuestas, luchan por su amor desde que eran niños; hasta que Alberto se ve obligado a iniciar una relación con otra mujer de su mismo nivel social. La historia tiene pinta de acabar en el mismo punto en el que empezó, Ana y Alberto intentarán fugarse juntos, pero esta vez les saldrá bien. La tensión sexual que debería surgir entre estos dos personajes no atrae al espectador, simplemente por el hecho de que los personajes de esta historia se encuentran inmersos en una trama que no avanza, podemos saltarnos tres o cuatro episodios sin ver y seguiremos sabiendo que Alberto está totalmente enamorado de Ana, pero sigue sin poder satisfacerla.

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En la serie El Príncipe, por ejemplo, pasa más de lo mismo, han apostado por una interesante historia que mezcla a la policía, al CNI y a una peligrosa célula yihadista; pero es una pena que el policía buenorro se haya tenido que enamorar hasta las trancas de Fatema, sin conocerla absolutamente de nada y a pesar de su religión; y es que esta trama no tiene ninguna relación con la trama principal de la serie (causante de su éxito, por la intriga que produce en el espectador). Cuando se encuentran en un punto de la serie en el que un yihadista esta a punto de inmolarse en alguna parte del barrio, y se inicia la expectación que produce el desenlace de esa acción que puede acabar con la muerte de alguno de los personajes favoritos del espectador como punto de giro, es innecesario que Morey deba pasarse antes por la casa de Fatema para recordarla cuánto la quiere.

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Las tramas de tensión sexual no resuelta sirven para atraer al espectador femenino y juvenil, principalmente; además de para liberar, momentáneamente, la tensión que se crea en el espectador cuando se suceden muchas escenas con un alto nivel de intensidad dramática; pero en las series españolas, no se administran ni se ubican correctamente las dosis de tensión sexual, lo que provoca que, a menudo, resulten inverosímiles y carezcan de relevancia alguna.

¿Conseguiremos algún día encontrar la fórmula para hacer atractivas tramas de tensión sexual que satisfagan a los espectadores de series españolas?